sábado, 22 de noviembre de 2008

Ensayo: De cómo acabar una novela.

Usando como referencia el comentario del libro anterior, "El último Patriarca" de Najat el Hachmi, leído en noviembre, surge la duda sobre el final, sobre cómo acabar una historia...
En el libro comentado de Najat el Hachmi la, quizás única, curiosidad que despierta es el problema del final. Tal y como se comentó, entiendo que el libro tiene dos finales, un primer final, y unas escasas páginas después, un segundo y definitivo final. El análisis de este libro conlleva un elemento de interés que merece la pena examinar más en profundidad, y es por ello que, pese a tratarse de un blog iniciático, y lo lógico sería que este primer ensayo se refiriese al principio, a cómo comenzar un libro, algo que suscita todavía si cabe mayor interés, lo comenzaremos por el final. Ya que es el tema que suscita el libro leído.
El final de una historia, de una novela, es trascendental. Algunos autores conocen la importancia de concluir el libro como apoteosis final, el fin, el destino, el lugar hacia el que va la novela en todo momento. Otros en cambio, parece que comenzaron a escribir como el que empieza cualquier cosa, sin rumbo, no saben a dónde van, y acaban por no llegar a ninguna parte.
Valoro especialmente a aquellos autores que saben cómo terminar una novela, quizás porque no perdieron de vista el final, el destino de sus personajes, en ningún momento mientras escribían.
Es importante terminar bien, tan importante como empezar enganchando. No se debe dejar al lector decepcionado con un final postizo. Después de una novela de fuegos artificiales nunca se debe olvidar la traca final. Ya sé que es muy valenciana esta teoría, pero creo firmemente que el autor que no me emociona al llegar a la conclusión es insulso y decepcionante. Espero ver muchos grandes finales en los próximos libros que lea.

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